LA RESISTENCIA

José Ángel Baeza

Se confiesa un hombre que dedica su vida al trabajo y a sus hijos, que se metió en esto de la educación porque no había nadie en ese momento, y que ya puestos, una vez dentro del tinglado, había que mejorar la calidad de los centros de su ciudad, con todas las armas posibles, así que es «héroe a su pesar».

A José Ángel, o al Baeza, como lo conocen en las redes sociales no lo callan ni bloqueándolo, resulta curioso comprobar que contarle a los poderosos las verdades del barquero tiene tirón para todos menos para los políticos, pero ya está acostumbrado, al final se ha ganado a pulso ese reconocimiento recíproco, para ser un interlocutor válido hay que currárselo y «el Baeza» se lo ha «currao», hay que tocar muchas puertas y enfrentarse a todo el mundo pero, «es por el bien de mis hijos, de los tuyos y de Alcalá». Hacer lo que hay que hacer, tan obvio como difícil.

Es un hombre de su pueblo, nacido, crecido, trabajado, casado y militado, devoto del entorno alcalareño, paisajes, historia, cultura, y que no se explica la dejadez de los políticos ante la inminente necesidad de centros educativos; para este año saldrán 41 líneas de estudiantes y para el 2020 se calculan 44 líneas y en el futuro sólo ve caracolas y más caracolas. Afortunadamente la presión de las AMPAS ya se siente y están bien pertrechadas, no van a dar ningún paso atrás, el instituto nuevo es un paliativo, hacen falta tres debido al crecimiento de la población. La deriva económica Española y concretamente los vientos de éxito que asolaron Alcalá a principios del siglo XXI tuvieron como resultado un montón de niños que necesitaban colegios; en esa primera fase, habían colegios para todos. Pero los niños, no son niños siempre, crecen y casi veinte años después, se multiplican y multiplican el problema.

La situación en todos centros es difícil, en todos los casos el afán por meter a los chicos en cualquier sitio, creando aulas de la nada, va en detrimento de la calidad de la enseñanza y de los servicios ofrecidos, una solución sería que los centros de primaria acogieran al alumnado dos años más y paliar un poco los efectos de la masificación en los institutos, mientras el crecimiento de la población remita, pero algunos centros no lo ven claro, pues supondría una pérdida de espacio e iría en detrimento de la calidad de los servicios.

El Defensor del Pueblo Andaluz resalta, en su informe anual la situación que vive nuestro pueblo, y nos dice que:

«Parecida situación es la que se vive también el municipio de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), si bien, en este caso, la inexistencia de espacio ni tan siquiera permite la colocación de aulas prefabricadas como mal menor para solventar la sobreocupación de uno de sus centros, previsto para albergar a 600 alumnos y con una ocupación real actual de 1100. Esto ha obligado a que hasta cuartos de baños se hayan tenido que habilitar como aulas (queja 18/0717 y 15 más).

Además, a esta grave falta de espacio, se suma el pésimo estado en el que se encuentran algunas de sus instalaciones, y lo que mayor daño está causando, una importante deficiencia de construcción en la cubierta completa de una de las alas del edificio que ha provocado, en este invierno de 2018, el desprendimiento del techo de alguna de las aulas, habiéndose tenido que proceder a su clausura.

Pero nos preocupa que, si bien en la localidad alcalareña se tiene prevista ya la construcción de un nuevo Instituto, este no va a suponer en ningún caso la solución a la masificación que señalamos, puesto que también otros centros del mismo municipio sufren una importante sobreocupación»

Baeza es un tipo tranquilo, sabe que la razón está de su parte y está preparado para lo que venga, aunque sus hijos ya son mayores y sólo le queda uno que no conocerá el instituto nuevo, dice que va a seguir porque hay muy buenos profesionales de la enseñanza y muchos chavales con ganas que que necesitan lo mejor.

¿Cuanto ha costado el instituto nuevo que todavía no está hecho?, le pregunto:

-«El nuevo instituto ha costado mucho sacrificio para los centros existentes, mucho sacrificio por parte de los alumnos, el tener que cerrar laboratorios, departamentos, perder bibliotecas, convertir aseos en aulas,…ha costado mucha calidad de la enseñanza en nuestros hijos, calidad en el aspecto de las infraestructuras, suplida por el buen hacer de profesorado y direcciones de los centros. Tenemos muy buenos estudiantes que podrían mejorar mucho si tuvieran unas infraestructuras buenas, al menos, decentes»

Le pregunto si no le han tentado desde la política, y me contesta que -«No, ni quiero» y añade -» Los políticos han sido el problema, no van a ser la solución»

A las AMPAS les asiste la razón, la voluntad y las ganas, pero el futuro cercano todavía está lleno de caracolas.

Diego Valor.

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