12 años de la riada mortal en Alcalá de Guadaíra

Hoy hace doce años que el cielo sorprendió a los alcalareños con una enorme tromba de agua. Los sistemas de alcantarillado se colapsaron y el centro de la ciudad se convirtió en un enorme río que se llevó las vidas de dos mujeres alcalareñas.

12 años después recordamos la tormenta que descargó 80 litros por metro cuadrado en apenas media hora. Al agua torrencial se le sumó en pocos minutos el pedrisco: bolas de hielo que acribillaron a quienes se encontraban en la calle La Mina, atestada y con los comercios aún abiertos (eran las 20.30 horas).

Una de las claves para entender la tragedia es que el granizo taponó los imbornales, con lo que el agua comenzó a acumularse y atrapó al público, que se refugiaba en comercios y bares o intentaba salir de sus automóviles cuando notaron que comenzaban a flotar.

En su coche perdió la vida María Adán, maestra de 35 años del colegio Reina Fabiola, quien se había incorporado pocos días atrás al centro. Natural de Jaén, circulaba con una compañera del colegio y los hijos de ésta por la calle de La Mina. La infortunada profesora no logró zafarse del vehículo y pereció ahogada, mientras que los otros ocupantes fueron rescatados por los vecinos con cuerdas cuando la corriente se los llevaba.

La segunda víctima mortal fue Pastora Hermosín, una mujer de 80 años sorprendida por el agua cuando irrumpió en su propio domicilio, en la calle Pérez Galdós.

Además, una veintena de vecinos resultó herida por golpes de granizo capaces de provocar politraumatismos o por hipotermia. Las pérdidas económicas se cifraron días después en 31 millones de euros y 280 comercios afectados, además de 3.500 casas de toda la ciudad, ya que el pedrisco acabó con antenas, cristales, tejados…

Se tomaron medidas

Tras ellas se impulsaron importantes cambios para evitar nuevos sucesos similares.  Así ya en mas de una ocasión el tanque de tormentas del parque Centro ha evitado sucesos de este tipo, ya que debido a la orografía de la ciudad cuando se producen fuertes tormentas el agua tiende a avanzar hacia el centro de la ciudad.

La riada fue también el punto de partida para la progresiva peatonalización del centro. Una decisión muy cuestionada y que ha ido tomando forma progresivamente. Sobre todo podemos verlo en las plazas más céntricas como el Duque o la Plazuela. Donde el tráfico se ha eliminado. Esto ha permitido una progresiva reactivación del comercio en ambas zonas, la posibilidad de ubicar bares con veladores ha sido una de las principales motivaciones de los nuevos establecimientos que se están instalando en ambos espacios.

 

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