El pasado 2 de febrero, Alcalá de Guadaíra sufrió importantes daños a causa de una “tempestad ciclónica atípica” asociada a la borrasca Leonardo, que azotó la provincia de Sevilla con rachas de hasta 220 kilómetros por hora, según un informe de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
En el municipio, los vientos pudieron superar los 120 kilómetros por hora, dejando una huella especialmente visible en distintos puntos de la localidad.
El temporal provocó la caída de árboles y grandes ramas, el desprendimiento de carteles y cortes puntuales de tráfico, además de varios atropellos en un contexto de escasa visibilidad y obstáculos en la calzada.
El informe técnico de la Aemet apunta a la posible presencia de fenómenos de viento intenso de carácter lineal o tornádico y subraya el carácter extraordinario del episodio, un aspecto que puede resultar clave para respaldar las reclamaciones de vecinos y empresas ante las aseguradoras.

































