La comparsa de las Niñas de Alcalá de Guadaíra volvió a demostrar este año por qué es una de las voces más reconocibles y respetadas del Carnaval, llegando con Las jorobadas y sorprendiendo desde el primer momento por la originalidad de un tipo tan potente como simbólico. Con el peso de la casa a cuestas —literal y metafóricamente—, el grupo pone sobre las tablas una imagen clara y valiente de la carga física y mental que soportan muchas mujeres en su día a día, una idea necesaria en la sociedad actual y, lo que es más importante, bien defendida y ejecutada.
Musicalmente, el grupo vuelve a brillar con unas voces bonitas, empastadas y llenas de sensibilidad, marca de la casa. Los pasodobles fueron uno de los puntos fuertes de la actuación: uno, comprometido y directo, dedicado a la gestión sanitaria del gobierno de Juanma Moreno; otro, especialmente emotivo, abordando el acoso escolar a raíz del caso de Sandra Peña, tratado con respeto y verdad, llegando al patio de butacas sin artificios.
En los cuplés, el primero arrancó sonrisas jugando con lo aparatoso del tipo y rematado con gracia y naturalidad; el segundo, más flojo en comparación, giró en torno a un encuentro apasionado en un coche. El popurrí dejó momentos de gran calidad, destacando cuartetas muy bien cantadas y letras reconocibles, como ese “esto es pa ti y pa mí” que conectó especialmente con el público.
En definitiva, Las jorobadas es una comparsa con mensaje, con gusto y con alma, que confirma una vez más el buen momento creativo y vocal de las Niñas de Alcalá, capaces de unir denuncia, emoción y Carnaval desde la delicadeza y la verdad. 🎭✨













