solidaridad que reconstruye hogares y esperanza
Hay tragedias que golpean con una dureza difícil de explicar. El incendio que el pasado verano sacudió a una familia del barrio de la Paz y que desgraciadamente se llevó la vida de una mujer, dejó también una casa destrozada y un vacío imposible de llenar.
Pero en medio del dolor, volvió a aparecer algo que define a los barrios y a las personas que los habitan: la solidaridad.
Gracias al compromiso desinteresado de distintas entidades, profesionales y vecinos, aquella vivienda que quedó marcada por el fuego ha podido volver a levantarse. Un gesto que va mucho más allá de una obra o una reparación: es devolver a una familia su hogar, su refugio, su lugar para volver a empezar.
La Hermandad del Perdón quiso reconocer públicamente a quienes hicieron posible este milagro cotidiano: Juanma Ingeniura, Javi Servicoin, Juan Sevilla Integral y Rogelio Polvero Saavedra, así como a hermandades de la ciudad y a tantas personas anónimas que tendieron la mano sin pedir nada a cambio.
Porque cuando la solidaridad se pone en marcha, no solo se reconstruyen paredes.
Se reconstruyen vidas.
Se reconstruye esperanza.
Y el barrio vuelve a demostrar que, cuando uno cae, siempre hay muchos dispuestos a ayudarle a levantarse.
































