La chirigota de Los Calvos llega al Gran Teatro Falla con una propuesta valiente y poco convencional al encarnar al rey Herodes desde una óptica contemporánea, trasladando su figura al universo de las guarderías y la infancia actual. El tipo, arriesgado por naturaleza, juega con el contraste entre uno de los villanos más oscuros de la tradición y la inocencia del mundo infantil, un choque que sirve de base para todo el repertorio.
En los pasodobles, la agrupación demuestra que su objetivo va más allá del chiste inmediato. El primero aborda el bullying desde una metáfora clara y reconocible, dando voz a ese niño que se siente diferente y que vive el colegio como un espacio hostil. La comparación con pequeños “Herodes” funciona como un golpe simbólico que conecta el tipo con una realidad social muy presente. El segundo pasodoble opta por la crítica política y social, utilizando una carta al rey Baltasar como recurso narrativo para defender pilares básicos como la sanidad y la educación, demostrando compromiso y conciencia social.
Los cuplés apuestan por la actualidad y los referentes populares, con guiños al fútbol moderno a través de Lamine Yamal y a la política internacional con la figura de Donald Trump, buscando la complicidad del público mediante temas reconocibles y cercanos. El popurrí, por su parte, continúa explorando la vida cotidiana de los niños desde el prisma del tipo, cerrando un repertorio coherente con la idea inicial.
En conjunto, se trata de una chirigota que prioriza el mensaje y el concepto sobre el efectismo, con una propuesta que invita a la reflexión desde el humor y que demuestra que el Carnaval también puede ser un espacio para hablar de infancia, educación y sociedad sin perder su esencia crítica. Una apuesta diferente que suma variedad y contenido al concurso.













