La comparsa de Alcalá de Guadaíra, La Juguetería, fue la encargada de despedir la jornada con una propuesta sólida, reconocible y cargada de intención. Aunque la temática pueda recordar de lejos a Las muñecas, el enfoque es completamente distinto y personal: aquí los protagonistas son las piezas inquietantes de un juego que sirve como metáfora para hablar de la realidad social desde la ironía y el compromiso.
El grupo abrió fuego con un primer pasodoble de clara sevillanía, defendiendo la identidad propia y lanzando una advertencia muy bien traída a Cádiz para que no caiga en los errores que ya sufren barrios históricos de Sevilla como Triana o Santa Cruz, víctimas de la turistificación descontrolada. Un mensaje valiente y actual, dicho con respeto y sentimiento.
El segundo pasodoble subió el tono crítico al abordar los fallos en los cribados del cáncer de mama, apuntando directamente al llamado “cáncer del sur” y señalando responsabilidades políticas. Una letra dura, necesaria y bien defendida, que demuestra que la comparsa no rehúye los temas incómodos cuando hay algo importante que decir.
Los cuplés, más ligeros, buscaron la sonrisa del público con referencias populares y actualidad, cumpliendo su función dentro del repertorio y dando aire antes del popurrí.
En conjunto, La Juguetería dejó una actuación seria, con contenido y coherencia, reafirmando el crecimiento del grupo y su apuesta por un carnaval con mensaje, personalidad y compromiso. Una comparsa que sigue construyendo su camino con paso firme y que demuestra que Alcalá de Guadaíra tiene mucho que decir sobre las tablas del Falla.
Bien por esta comparsa con un proyecto rescatado del olvido La idea ha necesitado dos años de maduración y un parón creativo antes de ver la luz. Tras un tiempo de reflexión, la agrupación ha regresado con un grupo vocalmente muy potente y experimentado.
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