La Subida al Águila vuelve a unir deporte, patrimonio y devoción en Alcalá
251 corredores, 18 equipos y 48 entidades deportivas participaron en una cuarta edición marcada por la dureza del recorrido y el espectacular ambiente vivido en torno al Castillo y el Santuario
Alcalá de Guadaíra ha vuelto a correr hacia uno de sus lugares más emblemáticos. La ciudad ha vivido esta mañana la IV Subida al Águila, una prueba que combina deporte, patrimonio y devoción en un recorrido tan espectacular como exigente.
Organizada por la Delegación de Deportes del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, la carrera ha reunido en esta edición a 251 corredores, 18 equipos y representantes de 48 entidades deportivas, consolidándose como una de las citas más singulares del calendario deportivo alcalareño.
Por delante, un desafío de 4,08 kilómetros, distribuidos en tres vueltas de 1.360 metros, en el que la distancia es solo una parte de la dificultad. El desnivel medio del 9 % convierte la Subida al Águila en una prueba de enorme exigencia física, obligando a los participantes a medir sus fuerzas en cada ascenso.
Correr por la historia de Alcalá
Una de las grandes señas de identidad de la prueba vuelve a ser su escenario. El circuito urbano discurre por algunos de los enclaves patrimoniales más reconocibles de Alcalá de Guadaíra, con el Castillo de Alcalá como privilegiado testigo y la explanada del Santuario de Nuestra Señora del Águila como punto de salida y llegada.
Un entorno que, tras su reurbanización, ofrece mayor espacio y accesibilidad y que durante la mañana se ha convertido en punto de encuentro para corredores, familiares y numerosos aficionados que han acompañado y animado a los participantes.
El esfuerzo de los atletas, las rampas, la lucha contra el cronómetro y el aliento del público han vuelto a dejar algunas de las imágenes más espectaculares de esta cuarta edición.
La IV Subida al Águila, en imágenes
amplia galería fotográfica
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Recoge el esfuerzo de los 251 participantes y el ambiente vivido durante toda la mañana: la salida, los momentos de máxima exigencia, el público animando en el recorrido y la emoción de alcanzar la meta junto al Santuario.
Imágenes que reflejan la dureza de una de las pruebas más exigentes del calendario alcalareño, pero también aquello que la convierte en diferente.
Porque la Subida al Águila no es únicamente correr. Es esfuerzo, superación, patrimonio y sentimiento. Es correr hacia la historia de Alcalá.
































