El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes la disolución de las Cortes y el adelanto electoral en España. Será el domingo 29 de noviembre cuando se celebren las elecciones generales, que convoca, ha dicho, para buscar una mayoría parlamentaria con la que «seguir reformando España».
Antes del anuncio, realizado poco después de las 9:00 horas, Sánchez ya había comunicado la decisión al rey Felipe VI, en concreto lo hizo ayer domingo.
Sánchez ha comunicado su decisión tras el fin de semana de reflexión abierto por el presidente del Gobierno para decidir si se decantaba por el adelanto electoral después de que el viernes el Ejecutivo no lograra sacar adelante en el Congreso de los Diputados los dos decretos de Pro vivienda, cuya tramitación aceleró el desahucio de Maricamen.
La decisión, que ha consultado con varios ministros y miembros del PSOE de confianza, versaba sobre la procedencia de convocar elecciones ante el renovado pulso social, que tiene máxima representación en la acampada en la Puerta del Sol -que 15 años después del 15M ha vuelto a ser sede de la indignación por la vivienda- y el riesgo de una posible huelga general. Todo, después de la crisis de Ceuta, que supuso un elevado desgaste para el Gobierno y que a día de hoy todavía no se ha resuelto.
Durante la comparecencia, que ha durado poco más de 10 minutos, Sánchez ha recordado que al Gobierno le «ha tocado gestionar emergencias inéditas», crisis energéticas y varias guerras y ha lamentado haber tenido enfrente a una oposición «sin ningún sentido de Estado que incluso ha cuestionado la legitimidad de nuestro sistema electoral», ha dicho en referencia a la polémica tras las elecciones generales de 2023. «Ha llegado el momento de que españoles y españolas decidáis qué futuro queréis para vosotros mismos y para vuestro país», ha reconocido.
Sánchez ha aprovechado para alabar los buenos resultados del Gobierno de coalición en los últimos tres años, especialmente respecto al crecimiento económico, aunque ha reconocido que hay «insatisfacción» entre la mayoría social, a la que «les indigna ver cómo sus intereses son pisoteados en el Parlamento en beneficio de unos pocos».
En ese sentido, ha reconocido que «también que nosotros mismos hemos cometido errores y no hemos logrado hacer todo lo que nos habíamos propuesto» y ha recordado que «aún quedan muchas injusticias que corregir, muchas metas sociales que conquistar y muchos problemas que resolver, sobre todo en los ámbitos de la desigualdad, de los servicios públicos y del acceso a la vivienda».
Esa es la base sobre la que ha argumentado el adelanto electoral para internar «renovar y ampliar el apoyo de la gente» y obtener en el Parlamento «una mayoría mucho más amplia progresista con la que doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales y seguir transformando España».

































