Hay productos que se comen y productos que, además, cuentan quiénes somos. Las Tortas de Alcalá pertenecen a esa segunda categoría. Son sabor, memoria y tradición. Una parte de la historia de Alcalá de Guadaíra que ha pasado de generación en generación y que hoy vuelve a reivindicar sus raíces con una nueva imagen.
La Asociación de Productores de Tortas de Alcalá ha presentado la nueva lata que acompañará este año a uno de los productos más representativos de la ciudad. Una edición especial que da un paso más: la lata deja de ser únicamente un recipiente para convertirse en un pequeño homenaje a Alcalá, a sus paisajes, a sus mujeres y a quienes durante décadas hicieron posible que estas tortas llegaran a nuestras mesas.
El diseño, obra de Vicente Portillo, busca precisamente eso: ir un poco más allá y encontrar la identidad de Alcalá en cada detalle.
Y basta con mirar la nueva lata para descubrir que lo han conseguido.
En la tapa aparece, por primera vez, una ilustración figurativa. No hay logotipo protagonista, sino una escena cargada de significado: una mujer, una antigua tortera, junto al molino y otros elementos que forman parte del paisaje y de la memoria alcalareña. También aparece un detalle tan reconocible de Oromana como los pavos reales que durante años habitaron el parque.
Y si la tapa mira hacia el paisaje y hacia quienes dieron vida a esta tradición, la base se adentra todavía más en la historia. Allí aparecen los siglos de tradición alcalareña y las propias torteras, representadas con sus detalles, junto a referencias tan vinculadas a la ciudad como un azulejo de la Virgen del Águila.
Todo tiene un porqué. “Pienso que es la mejor forma de dar a conocer nuestra identidad”, señala Vicente Portillo.
Mujeres detrás de una tradición
Hay además un elemento especialmente significativo en esta nueva imagen: la presencia de la mujer.
Durante la presentación, el primer teniente de alcaldesa, Jesús Mora, destacó que es el primer año en el que la lata incorpora un dibujo figurativo y valoró especialmente que la protagonista sea una mujer: “como reconocimiento a la labor que tantas mujeres desempeñaron durante décadas en torno a la elaboración y producción de las tortas”.
Mujeres que trabajaron haciendo tortas y en los almacenes, realizando labores duras, repetitivas y durante mucho tiempo poco reconocidas. Mujeres que forman parte de una historia industrial y artesanal que también merece ser contada.
Por eso, esta nueva lata no solo habla de un producto. Habla de las personas que estuvieron detrás de él.
La presentación también ha servido para poner en valor el trabajo que desde hace más de diez años viene desarrollando la Asociación de Productores de Tortas de Alcalá.
Ha sido un camino de esfuerzo, de trabajo conjunto y de defensa de un producto que hoy se ha convertido en uno de los grandes embajadores gastronómicos de Alcalá de Guadaíra.
Este año se han editado 20.000 cajas, una cifra que da una idea de la dimensión que ha alcanzado una tradición que nació del trabajo artesanal y que hoy continúa creciendo sin renunciar a sus raíces.
Porque las Tortas de Alcalá han sabido evolucionar sin dejar de ser ellas mismas. Han pasado de las manos de aquellas antiguas torteras a nuevos obradores, nuevos formatos y nuevos mercados, pero conservando algo fundamental: la identidad.
La nueva lata es, en definitiva, mucho más que un nuevo envoltorio. Es una declaración de intenciones. Es decir que detrás de cada torta hay una historia. Que detrás de cada receta hay generaciones de trabajo. Que detrás de cada obrador hay familias y empresarios que han apostado por mantener viva una tradición.
Jesús Mora quiso destacar también el trabajo colectivo de todos los empresarios que forman parte de la asociación, “una unión que ha permitido que las Tortas de Alcalá se conviertan en un verdadero referente”.
Y así, entre molinos, adelfas, pavos reales, torteras y azulejos, Alcalá vuelve a mirarse a sí misma.
Quizá esa sea la mayor virtud de esta nueva lata: que cuando alguien la abra para disfrutar de una Torta de Alcalá, antes incluso de probarla, pueda descubrir un pedacito de la ciudad.
Porque las Tortas de Alcalá no son solo harina, azúcar y tradición. Son memoria. Son oficio. Son mujeres y hombres. Son paisaje. Son Alcalá.
Y ahora, también, una lata que lo cuenta.






































