Alcalá de Guadaíra ha celebrado el Día de la Policía Local con un acto cargado de emoción, gratitud y reconocimiento hacia quienes cada día y, muchas veces en silencio, velan por la seguridad de la ciudad.
La alcaldesa, Ana Isabel Jiménez, presidió la ceremonia poniendo voz al sentimiento compartido por la ciudadanía: el agradecimiento a hombres y mujeres que ejercen su labor con entrega, responsabilidad y una profunda vocación de servicio público. En su intervención, recordó que la seguridad es la base sobre la que se construyen los sueños, los proyectos de vida y el crecimiento de una ciudad. “Sin vuestra labor —vino a trasladar— no sería posible avanzar con confianza”.
Más allá de uniformes y protocolos, el Consistorio quiso destacar el valor humano del cuerpo: la cercanía en momentos difíciles, la serenidad ante el riesgo y la sensibilidad ante situaciones personales complejas. Porque detrás de cada intervención hay nombres propios, historias de dedicación y un compromiso firme con Alcalá.
El Auditorio Riberas del Guadaíra acogió este encuentro institucional tras la tradicional celebración religiosa ante la Virgen de la Oliva, imagen estrechamente vinculada a la Policía Local. La presencia de representantes municipales, fuerzas y cuerpos de seguridad, miembros de la Judicatura, familiares y amigos convirtió la cita en un homenaje colectivo.
La felicitación se extendió a toda la plantilla, con especial mención a los agentes distinguidos por actuaciones destacadas durante el último año. También hubo espacio para la emoción contenida en el reconocimiento a quienes inician una nueva etapa tras su jubilación, recibiendo el aplauso sincero de compañeros y familiares. Asimismo, se agradeció la colaboración de personas y entidades que, con su apoyo, contribuyen al buen funcionamiento del servicio.
El jefe de la Policía Local, Gabriel Solano, expresó el orgullo de pertenecer a un cuerpo en el que la lealtad, el compañerismo y el sentido del deber marcan el día a día. Un orgullo compartido por toda una ciudad que reconoce en su Policía Local no solo autoridad, sino cercanía y compromiso.
Alcalá volvió a demostrar que proteger también es cuidar, y que detrás de cada agente hay una vocación que trasciende el uniforme.










