Hay lugares que no solo guardan historia, también conservan recuerdos. Y para muchos alcalareños, subir al Santuario de la Virgen del Águila en feria era mucho más que una tradición. Era el camino entre farolillos, el reencuentro con la familia y los amigos, las noches interminables, la música, las risas y esa sensación de que el verano alcanzaba allí su mejor momento.
Foto: Enrique Gutiérrez.
Quienes tuvimos la suerte de vivir aquella feria sabemos que el Águila no era solo el escenario; era parte del alma de aquellos días que permanecen intactos en la memoria.
Este fin de semana, la Velá del Águila nos brinda la oportunidad de volver a sentir, aunque sea por unas horas, el ambiente de aquella feria que acompañó a tantas generaciones hasta 1986. No será la misma, porque el tiempo nunca vuelve, pero sí puede despertar las emociones de quienes un día subimos esa cuesta con la ilusión de vivir una noche inolvidable.
Ojalá esta verbena sea mucho más que una celebración. Ojalá sea un abrazo a nuestros recuerdos, un homenaje a quienes nos enseñaron a disfrutar de esas noches de verano y una forma de transmitir a los más jóvenes una tradición que forma parte de la historia de Alcalá.
Porque hay tradiciones que nunca deberían perderse. Solo esperan el momento de volver a reunirnos.



































