El amianto pone en duda la apertura del nuevo psiquiátrico penitenciario de Alcalá
El hallazgo de amianto durante las obras de remodelación del futuro Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Alcalá de Guadaíra ha generado preocupación entre los sindicatos, que temen un retraso en su apertura. Aunque Instituciones Penitenciarias mantiene el traslado de los internos para el primer trimestre de 2027, fuentes internas consideran «muy difícil» cumplir ese calendario y apuntan a que podría demorarse hasta el verano.
El proyecto, impulsado por la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y de la Seguridad del Estado (SIEPSE), fue licitado en 2023 por 5,8 millones de euros para transformar la antigua cárcel de mujeres en un centro psiquiátrico. El coste final de las obras ha ascendido a 8,5 millones. Instituciones Penitenciarias asegura que la distribución del centro no ha sufrido cambios y que el equipamiento se instalará a finales de 2026. Respecto al amianto, señala que todavía no existe ninguna comunicación que implique modificar los plazos previstos.
Desde CSIF, sin embargo, denuncian un «retraso considerable» y han reclamado información sobre las mediciones ambientales, la evaluación de riesgos y una investigación para determinar si algún trabajador estuvo expuesto al material durante las obras.
La preocupación se suma a la situación de saturación del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla, que actualmente alberga 148 internos pese a contar con capacidad para 100. La falta de espacio, de personal y, especialmente, de técnicos en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE) ha sido denunciada por los sindicatos ante Inspección de Trabajo. Acaip-UGT también ha solicitado la intervención del Defensor del Pueblo.
En los últimos meses, el centro sevillano ha registrado varios incidentes graves, entre ellos el asesinato de dos internos por parte de un compañero de celda, tres incendios y dos agresiones a funcionarios. Los sindicatos vinculan parte de estos problemas a la sobreocupación y a la falta de personal.
El nuevo centro
El nuevo centro de Alcalá pretende aliviar esta situación. El complejo contará con una unidad de crisis-agudos, compuesta de dos plantas y 20 camas para personas de nuevo ingreso; aquellas que se le aplica el protocolo de prevención de suicidios y las que se encuentren en estado de descompensación psicótica.
También, habrá una unidad de complejos, para aquellos internos con graves trastornos de conducto o que dificultan la convivencia; otra unidad de estables, donde se alojarán los individuos que pueden convivir con normalidad; y una unidad de mujeres y otra abierta para los que tengan una evolución positiva. Junto a ello, habrá espacios verdes para el desarrollo de actividades al aire libre que contribuyan a la mejoría de los reclusos que, a la espera de cuál es la evaluación final sobre el amianto, servirá para acoger a los internos en 2027.
































