Cuando los gallegos llenaban de gaitas y tradición los Pinares de Oromana
Alcalá de Guadaíra recuerda la antigua romería de la comunidad gallega, una celebración que reunía a cientos de personas en un día de convivencia, música y raíces compartidas.
Cada 12 de octubre, los Pinares de Oromana fueron escenario de una celebración muy especial para la comunidad gallega asentada en Sevilla y su entorno. La romería de los gallegos convirtió este enclave natural de Alcalá de Guadaíra en un punto de encuentro donde la música, las tradiciones y la convivencia eran protagonistas.
Aquella cita reunía a numerosos participantes que se desplazaban hasta Oromana para disfrutar de una jornada festiva en plena naturaleza. Las gaitas, los bailes y las costumbres de Galicia formaban parte de una celebración que permitía mantener vivos los vínculos con la tierra de origen, al tiempo que se compartían con los vecinos de Alcalá.
Según una crónica histórica conservada en la hemeroteca digital de Alcalá de Guadaíra, una de aquellas romerías contó con la participación del Lar Gallego y congregó a alrededor de 500 romeros. Una muestra de la dimensión que llegó a alcanzar esta convocatoria y de su importancia para quienes participaban en ella.
Reencuentro
La romería era también una oportunidad para el encuentro entre familias y amigos, en un entorno tan emblemático como los Pinares de Oromana. Durante unas horas, la cultura gallega encontraba en Alcalá un lugar donde expresarse y convivir con las tradiciones andaluzas, en una celebración que forma parte de los recuerdos de otra época.
Quienes tuvieron la oportunidad de vivirla aún recuerdan el olor de las sardinas asadas, mezclado con el sonido de las gaitas. También permanece en la memoria la imagen de los niños corriendo y jugando por Oromana, especialmente en la zona situada detrás del hotel, mientras las familias compartían comida, conversación y una jornada de convivencia en plena naturaleza.
Con el paso de los años, aquella imagen de los pinares llenos de vida, el aroma de las sardinas y la música tradicional gallega se ha convertido en un recuerdo para quienes conocieron la fiesta o escucharon hablar de ella a sus mayores.
Recordar hoy nuestra historia es una forma de recordar una parte de la memoria festiva de Alcalá de Guadaíra y de reconocer la huella que las distintas comunidades han dejado en la vida social y cultural de la ciudad.
Oromana, escenario de aquellos encuentros, permanece como testigo de una tradición que merece ser recordada.

































