Alcalá de Guadaíra ha vuelto a situarse en el foco de una importante operación contra el crimen organizado. Agentes de la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria han practicado registros en el municipio dentro de la operación conjunta ‘Nazarí 11 Zegri’, que se ha saldado con la desarticulación de una organización criminal especializada en los denominados vuelcos de droga (robo de cargamentos de estupefacientes a otras redes dedicadas al narcotráfico).
En total se han llevado a cabo 35 entradas y registros en las provincias de Granada y Sevilla, de los que cinco se realizaron en Alcalá de Guadaíra, Utrera y Carmona. La operación ha concluido, por el momento, con once personas detenidas, aunque la investigación permanece abierta y no se descartan nuevos arrestos.
La presencia de la organización en la provincia de Sevilla no se limitaba a estos registros. Según la investigación, desde este territorio se abastecía al grupo de vehículos robados y matrículas falsas, recursos que posteriormente utilizaban para ejecutar los asaltos con una elevada planificación.
Violencia entre bandas
La operación cobra especial relevancia en Alcalá de Guadaíra, una ciudad que en los últimos meses ha sido escenario de varios episodios relacionados con enfrentamientos y asaltos entre organizaciones vinculadas al narcotráfico. Aunque la Guardia Civil no ha confirmado la relación directa de estos hechos con la investigación ahora culminada, la actuación evidencia la actividad de grupos criminales que operan en el entorno de la provincia y la presión policial sobre este tipo de delincuencia.
Los investigadores atribuyen a la organización una forma de actuar especialmente violenta. Sus integrantes empleaban vehículos robados con matrículas falsas y provocaban colisiones contra los coches de otras bandas para obligarlos a detenerse. Después, ocultaban su identidad con pasamontañas y se hacían pasar por agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad utilizando uniformes, chalecos policiales, placas identificativas y rotativos luminosos, con el objetivo de intimidar a las víctimas y apoderarse de la droga o incluso de los propios vehículos.
Además, el grupo utilizaba inhibidores de frecuencia, cámaras de vigilancia y balizas GPS para controlar previamente los movimientos de las organizaciones rivales antes de ejecutar los asaltos.
Persecuciones, disparos y un amplio arsenal
La investigación recoge episodios de extrema peligrosidad, con persecuciones y colisiones provocadas en autovías como la A-44 y la A-92, incluso en momentos de gran intensidad de tráfico. Durante algunos de estos asaltos los integrantes de la organización llegaron a exhibir y utilizar armas de fuego.
El episodio más grave se produjo durante un registro practicado el pasado mes de abril, cuando uno de los detenidos abrió fuego contra los agentes que accedían a una vivienda, originándose un intercambio de disparos en el que no se produjeron heridos.
En el conjunto de los registros los agentes intervinieron más de 200.000 euros en efectivo, 14 vehículos valorados en más de 600.000 euros, seis armas de fuego, cinco armas simuladas, abundante munición, chalecos antibalas, uniformes policiales, placas identificativas, machetes, inhibidores de señal y dispositivos GPS.
Asimismo, fueron desmanteladas nueve plantaciones de marihuana, con alrededor de 4.000 plantas, además de incautarse 30 kilogramos de cogollos de marihuana preparados para su distribución y varios kilogramos de hachís.
A los detenidos se les imputan delitos de pertenencia a organización criminal, tentativa de homicidio, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas, robos con violencia e intimidación, robo de vehículos, atentado contra agentes de la autoridad, conducción temeraria, lesiones y amenazas de muerte.



































