Hermandad de San Mateo no puede mirar hacia otro lado: decenas de coches de caballos corrieron peligro al pasar por La Retama
Las imágenes que han llegado a nuestra redacción dejan una cuestión difícil de obviar: decenas de coches de caballos y vehículos regresando de la Romería utilizaron La Retama, un camino que permanece cerrado desde hace aproximadamente siete meses y que presenta un peligro evidente.
En mitad de la vía continúa una enorme piedra desprendida y parte del talud también ha cedido, por lo que el camino está en obras. Aun así, numerosos romeros decidieron atravesarlo.
La Hermandad se desmarca de lo ocurrido
Tras conocer las imágenes, la Hermandad ha remitido un comunicado en el que señala que La Retama no formaba parte del recorrido oficial de este año y que no se hace responsable de las actuaciones realizadas fuera del recorrido y de la organización establecidos.
Pero esta explicación deja una pregunta mucho más incómoda sobre la mesa: ¿De verdad puede la Hermandad limitarse a decir “ese no era nuestro recorrido” y dar por zanjada la cuestión?
Creemos que no.
La Retama no es una vía desconocida para los romeros. Era el camino tradicional por el que la Hermandad ha discurrido durante muchísimos años. Es el camino que la gente conoce. El camino que forma parte de la memoria y de la costumbre de quienes participan año tras año en esta celebración.
Era previsible que algunos participantes intentaran acortar por el camino de siempre.
Y precisamente por eso la Hermandad, que conoce perfectamente la tradición y la forma en la que se desarrolla la Romería, debería haber tenido esa posibilidad en cuenta.
“No era nuestro recorrido” no puede ser la única respuesta. Porque cuando se organiza y controla una Romería no basta con establecer un recorrido sobre el papel. También hay que controlar lo que previsiblemente va a ocurrir cuando cientos de personas terminan y regresan a sus casas.
La responsabilidad también consiste en prevenir. La Hermandad no puede esconderse detrás de un recorrido oficial para desentenderse de lo que sucede cuando existe un riesgo conocido y una tradición consolidada de utilizar esa vía.
Las imágenes son suficientemente elocuentes. No estamos hablando de una persona aislada que se equivocó de camino. Son numerosos los vehículos y coches de caballos que acceden por una zona cerrada y potencialmente peligrosa.
¿Qué habría ocurrido si alguien hubiera resultado gravemente herido? Entonces, probablemente, ya no bastaría con decir que “no era el recorrido oficial”.
Esta vez no ocurrió nada. ¿Y la próxima? Que no haya ocurrido un accidente no significa que no existiera un riesgo real.
Y precisamente por eso la Hermandad debería hacer autocrítica en lugar de limitarse a marcar distancias con lo ocurrido.
No sirve ahora el “yo no fui”.
No sirve el “ese no era el recorrido”.
Lo sucedido en La Retama debería hacer reflexionar a la Hermandad. No para buscar culpables, sino para preguntarse qué medidas faltaron para evitar que decenas de personas terminaran poniendo en juego su integridad física.
Porque esta vez no pasó nada. Pero la próxima vez, quizá tengamos que hablar de algo mucho más grave.


































La imprudencia cometida por esas personas, las cuales tuvieron que retirar unas vallas para poder pasar no es culpa ni responsabilidad de la hermandad, la cual en todo momento ha compartido el recorrido oficial de este año debido a no poder pasar por el centro ni por este sitio. Ningún romero ha pasado por ahí, no quiere decir que esas personas lo sean ni tengan relacion porque hayan venido a pasar el dia aquí. Es más todo el mundo conoce la calle la mina por poner un ejemplo y en estos momentos también está cortada al tráfico y no pasa absolutamente nada, siempre hay caminos alternativos. Me parece indignante y una falta de respeto que se siga culpando a la hermandad de tal acto.
Ese enorme pedrusco lleva ahí desde las pasadas lluvias torrenciales de principios de año, y la zona, cortada al paso por peligro de desprendimiento. Muy bien la queja porque es algo que ya a estas alturas del año debería estar solucionado, pero no por el hecho de pasar una hermandad, sino porque es un camino que cogía muchísima gente todos los días y no es solución vallarlo y ya está.