Hoy han mantenido una reunión la alcaldesa de la ciudad y los representantes del Consejo de Hermandades para tomar la decisión definitiva: Alcalá de Guadaíra  de queda sin Semana Santa.

Una decisión responsable que llega tras el comunicado oficial del Ayuntamiento de Sevilla, que también ha suspendido todos los desfiles procesionales de la Semana Santa.

En la reunión se han analizado las decisiones tomadas hasta ahora por el Gobierno de España, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Alcalá frente a la pandemia del Coronavirus y en las que se incluyen la declaración del Estado de Alarma, con el objetivo de frenar el avance de los casos de la enfermedad, según las indicaciones de las Autoridades Sanitarias.

La evolución de la situación ha hecho que en los últimos días y horas se hayan intensificado las medidas y el alcance de las mismas. De igual modo todas las autoridades inciden en la importancia de limitar al máximo los desplazamientos de las personas y la concentración de las mismas. La principal recomendación es que todos los ciudadanos permanezcan en sus casas el mayor tiempo posible.

Las medidas supondrán la paralización de gran parte de las actividades habituales durante dos semanas. Las advertencias de las autoridades indican igualmente que es probable que las medidas se mantengan tras este periodo ya que se prevé que la enfermedad no remita hasta pasado más tiempo. Todo hace indicar que las medidas sanitarias de prevención se extenderán más allá de momento de la celebración de la Semana Santa.

En coherencia con todo ello y con las indicaciones de las Autoridades Sanitarias es deber de las administraciones locales, de las entidades sociales y de los ciudadanos colaborar con todas sus posibilidades y en particular evitar las concentraciones y la presencia de personas en la calle. Por ello y para acabar con la incertidumbre actual sobre la Semana Santa de 2020 en Alcalá, las entidades implicadas han acordado la suspensión de los desfiles procesionales en la calle por motivos de salud pública.

Esta medida coincide también con el sentir de las autoridades religiosas, que a través de la Conferencia Episcopal han manifestado su voluntad de suprimir las procesiones para contener la propagación del virus.

De igual modo, el Consejo de Hermandades ha suspendido el resto de sus actividades, entre las que figuran el Pregón de la Semana Santa y el Vía Crucis de las Hermandades. Así mismo, en en los últimos días son muchas las hermandades que han dejado de celebrar cultos y actividades y que han anunciado la suspensión de los que estaban previstos en los próximos días.

Los implicados en esta decisión lamentan las consecuencias que la misma tiene en el ámbito religioso, emocional y económico para muchas personas, pero entienden que estamos ante una situación excepcional en la que está en juego la salud pública y el interés general.

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