El derecho a una vida plena: sexualidad y diversidad funcional

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El derecho a una vida plena: sexualidad y diversidad funcional

El ser humano, por muy diferente que sea, necesita desarrollar su sexualidad. Las personas con diversidad funcional tienen necesidades sexuales, no son “seres asexuados”.

Desde la perspectiva de que en nuestro país la educación sexual ya deja bastante que desear en general, aún más la educación sexual en la diferencia.

Tradicionalmente se ha tratado a las personas con alguna dificultad física y/o psíquica desde el paternalismo, infantilizando y sobreprotegiendo en el ámbito sexual, negándoles una necesidad básica del ser humano.

De nada sirva adaptar espacios, transportes, etc…, si no adaptamos nuestro modelo normativo sexual  a esas mismas exigencias.

Es necesario abordar el tema de la sexualidad en las personas de diversidad funcional desde la normalización  e integración, entendiendo que los caracteres anatómico-fisiológicos y biológicos que dan soporte a la sexualidad están presentes y se desarrollan en todas las personas por igual.

 Existen muchos mitos con  respecto a la sexualidad de las personas con  diversidad funcional:

  • Considerar que las personas  con discapacidad inhiben sus necesidades  sexuales.
  • Las personas discapacitadas  carecen de deseos sexuales, son asexuadas.
  • No pueden controlar sus impulsos sexuales.
  • No deberían tener descendencia.
  • Cualquier contacto físico puede despertar en ellos el deseo sexual.

Debemos tener en cuenta que el deseo no es únicamente  una pulsión sexual aislada, es un conjunto de vivencias que comprende tanto necesidades físicas de autosatisfacción hasta las expresiones de amor.

Tabúes,  prejuicios sociales y morales han llevado a estas personas a continuar vírgenes  durante toda su vida, a dar sensación de ser asexuales, ante una sociedad que ha mirado hacia otro lado.

A todos estos mitos y represiones ante la sexualidad para las personas con alguna diferencia, sumamos también las dificultades para encontrar una pareja sexual, ¿Quién desea tener una pareja con una diversidad funcional?

Por otro lado sería necesario la educación sexual para las parejas de personas con problemas de funcionalidad. Aprender a ser comprensivos, pacientes, tratar con cariño, entender que la sexualidad no es sólo el momento del coito y disfrutar de todo lo que puede aportar placer a la pareja.

Los movimientos sociales como siempre  van por delante de las instituciones. En España,  la primera Asociación en ofrecer asistencia sexual ha sido TÁNDEM TEAM, que forma parte  de EPSEAS (Plataforma Europea por la Asistencia Sexual).

Otra asociación que trabaja este tema en España es Aspasia Canarias.

El asistente  sexual debe ser una persona que haya recibido una formación acerca de cómo tratar a las personas a con diversidad  funcional. No debe proporcionar sólo sexo, sino cubrir las necesidades emocionales y de cariño.

 No debemos confundir la figura del asistente sexual con la prostitución. A la hora de elegir un asistente sexual para un usuario con diversidad funcional hay que ver qué necesidades precisa la persona, que tipo de diversidad presenta y buscar un asistente compatible con el usuario. Una vez establecidas las entrevistas y el primer contacto entre ellos, se valorará cómo ha ido esa primera sesión y la compatibilidad entre ellos.

En Valencia se ha inaugurado hace poco la primera Academia Sexual sin tabúes, donde se elaboran charlas, talleres, cursos y actividades teórico-prácticas sobre sexualidad, donde pueden participar tanto personas con o sin diversidad funcional y familiares . Se intenta que cualquier persona con alguna dificultad pueda experimentar con su cuerpo y con otro cuerpo, de dar y recibir placer.

En definitiva debemos comprender que el sexo es importante para las personas con diversidad funcional al igual que para el resto de las personas.


Inmaculada Concepción Márquez Jiménez

Psicóloga Alcalá Accesible. Obra social.



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